La línea que divide el mar y el cielo se ve difusa, y es que las aguas oscuras del Pacífico lucen azules, azulísimas, por el reflejo. Las nubes parecieran mecerse entre las olas suaves y calmas del mar abierto. Esperamos tranquilos para ver si en algún momento contamos con la suerte de que una ballena se acerque lo suficiente para verla y escucharla respirar.

Llegaron al mar de Buenaventura (Valle del Cauca), hace pocas semanas; su visita anual comienza cada mes de julio y se prolonga hasta octubre. Recorren hasta 8.500 kilómetros para aparearse y dar a luz frente al Pacífico colombiano, en una travesía que comienza desde la Antártida y el sur de Chile.

Las ballenas jorobadas nadan meses para poder tener frente a las costas bonaverenses a sus crías. A estos ballenatos, que incluso pueden pesar hasta casi una tonelada y medir 4,5 metros al nacer, los acunan hasta que son lo suficientemente fuertes para poder hacer todo el viaje de regreso.

La llegada de estos cetáceos a este territorio natural es solo una de las tantas riquezas que alberga este lugar, lleno de escenarios biodiversos complejos que incluyen ensenadas, playas, acantilados, bosques tropicales y manglares, y en los que el mar se combina con los ríos.

A unos 20 minutos de Buenaventura está la Reserva Forestal San Cipriano, un paraíso robusto ubicado a la orilla del río Danubio, que permite hacer senderismo en el bosque húmedo tropical, avistamiento de aves y cuenta con nueve cuerpos de agua dulce y cascadas.

Llegar hasta allá es parte de la aventura. Desde el corregimiento Córdoba, ubicado frente a las vías del tren, se toman las populares ‘brujitas’, un vehículo artesanal impulsado por una moto que se moviliza por los rieles. El recorrido, que no cuesta más de 6.000 pesos por trayecto, constituye un abrebocas de la belleza natural que alberga. Los árboles frondosos van acompañando todo el camino, se atraviesan un par de puentes para ver cómo los ríos van marcando el territorio.

Desde el arribo, los visitantes pueden disfrutar del agua con actividades como el desplazamiento con neumáticos, que cuesta unos 10.000 pesos. Si se opta por caminar un poco más, a unos 20 minutos se encuentra el Refugio del Amor, un cuerpo de agua fría y transparente que está coronado por una cascada de unos cinco metros, que se mezcla con los sonidos de los pájaros; con poco esfuerzo podrá ver los tucanes en las puntas más altas de los árboles.

La caminata no es compleja, ni se requiere el estado físico de un atleta olímpico para hacerla; eso sí, se necesitan zapatos cómodos, con buen agarre y que se puedan mojar. Hay buena sombra, el ambiente es fresco, pero es recomendable usar repelente para los mosquitos. Es un plan que se puede compartir en familia y ofrece la posibilidad de encontrar varios restaurantes y opciones de hospedaje, como zonas para acampar, cabañas y habitaciones, que van desde los 45.000 hasta los 250.000 pesos. A cada paso hay una sorpresa de fauna y flora, por eso es un sitio imperdible en Buenaventura.

Para disfrutar las riquezas del mar, a solo 45 minutos en lancha se encuentran los corregimientos de Juanchaco y Ladrilleros, que tienen, a su vez, la playa de La Barra, un escenario encantador en donde la arena volcánica grisácea se convierte en algunas partes en pequeños espejos de agua que retratan el cielo en la playa.

Es una sorpresa ir encontrando decenas de huequitos en la arena y ver asomándose a los cangrejos ágiles, que con los rayos del sol se ven de colores distintos que pasan por los rojos y los morados.

Cuando empieza a caer la tarde se puede ver cómo, poco a poco, algunos de los habitantes de la zona regresan por toda la orilla de la playa de ‘pianguar’ con baldes en los hombros, una actividad que consiste en sacar la piangua de los manglares, un molusco no muy grande que ha hecho parte de la dieta de las comunidades afros de Buenaventura desde casi siempre.

Esto refleja el componente cultural que rodea este lugar. Cada escenario está impregnado de las costumbres de la región; acá suenan la marimba y la guasa, se baila el currulao, se toma el viche y el arrechón, se come encocado y se cocina con hierbas de azotea. Acá en el Pacífico todo tiene sentido, porque todo es visto desde la ancestralidad.

 

Una dulce espera

El avistamiento de ballenas es uno de los principales atractivos turísticos en este municipio del Valle del Cauca, que comparte con las costas chocoanas la posibilidad de poder ver en esta temporada del año al monumental mamífero.

En el muelle encontrará diferentes empresas que prestan el servicio y ofrecen planes que incluyen los recorridos por varias playas en Bahía Málaga, por lo que los precios varían y van desde los 65.000 pesos en adelante.

El recorrido hasta las dos zonas de avistamiento que hay en Buenaventura toma unos 30 minutos en lancha. Una vez ahí, en el mar abierto, lo único que queda es esperar silenciosamente. Las embarcaciones solo pueden estar a máximo 200 metros del cetáceo, pero es suficiente para poder observarlo.

La paciencia se hace presente y no es difícil teniendo en cuenta el escenario; el mar se ve calmado e inmenso, algunas aves cruzan y las nubes se ven esponjosas en un fondo de azul claro. El guía nos advierte que lo más probable es que primero veamos a un ballenato, porque ellos salen más rápido a respirar, pero si encontramos uno y tenemos suerte, su mamá saldrá al ratico. El más pequeño respira en promedio cada cinco minutos, mientras que el grande puede aguantar hasta 20 minutos antes de asomarse a la superficie.

La espera vale la pena, en algunos puntos se empiezan a ver las aletas. Se cumple lo prometido: la cría aparece primero, no tiene más de cuatro metros y parece inmensa; luego la vemos asomarse junto a su mamá. Es emocionante, nosotros tan pequeños frente a ellos, que paulatinamente van volviendo a aparecer cada tanto.

En medio de ese mar abierto, en ese vaivén de la lancha, intentamos leer todos los indicios que nos permitan saber dónde se asomarán otra vez. Expectantes y felices, intentamos adivinar por dónde saldrá nuevamente la ballena para escucharla, para verla respirar por unos segundos, en una escena increíble que a todos nos quita el aire.

 

Si usted va…
*Satena ofrece vuelos directos entre Bogotá y Buenaventura. También puede llegar por vía terrestre, está a dos horas y media de Cali.

*La temperatura puede superar los 30 grados, por eso es importante que use bloqueador en todo momento.

*Si desea conocer toda la variedad gastronómica de la región, visite la Galería José Hilario López, en donde se encuentran las cocineras más tradicionales de la ciudad.

*Durante el avistamiento de ballena es recomendable tomar un medicamento contra el mareo, porque se puede sufrir malestar por el movimiento de la lancha.

 

Tomado de El Tiempo